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martes, 28 de abril de 2015

Segunda temporada de True Detective

Desde que True Detective debutó en la pantalla de HBO la respuesta fue excelente. Pero el combo Fukunaga (dirección), Pizzolatto (showrunner), Matthew McCounaghey y Woody Harrelson por el momento sólo quedará disponible en su primer entrega.

Para esta segunda temporada solo quedará Pizzolatto al mando, con la compañía de varios directores asignados en distintos capítulos. Los protagonistas serán Rachel McAdams, Colin Farrell y Taylor Kitsch; mientras que el villano será... Vince Vaughn. Y ya no estaremos en el sur de EEUU, nos alejaremos de Cole, Marty y Carcosa. True Detective desde esta segunda temporada será una serie cuyo único nexo entre temporadas será conceptual. También por supuesto que conservará el tono que la distinguió por lo que se ve en el trailer, del que hablaré más adelante.




Es una oportunidad interesante para ver cómo funciona este formato en una serie que por el momento está destinada a entrar en ese podio sagrado conformado por The Wire, Breaking Bad, Mad Men y Los Soporano. De hecho, con Mad Men a sólo unos pocos episodios de cerrar el telón para siempre, este desafío está más latente que nunca.

Ahora sí, el trailer. Que cuenta con un track que fue compuesto para la serie y estuvo a cargo de Lera Lynn, si no la conoces, ahora es un buen momento para googlearla.

Elocuente trailer, que comienza con una panorámica de las entrecruzadas autopistas de la ciudad de Los Ángeles (cuna de nuestros nuevos verdaderos detectives) muy probablemente un presagio de la cantidad de caminos que podrán elegir nuestros nuevos personajes. Después de ver a Rachel McAdams, entra en escena un Taylor Kitsch preocupado justo cuando Lera canta "those who have no fear". Lo que sigue es la presentación de Vaughn y Farrell. Vaughn mira estoico a Farrell que se encuentra entre lágrimas, algo que ya nos advierte de cierta asimetría en la relación que estos dos van a tener. ¿Que le dice Lera a Colin? "you never were the type to keep a rulebook near".

Después de una serie de panorámicas de L. A. y de un plano de sus calles y autopistas (ok, se entendió) ya podríamos confirmar que el rumor de que parte de la trama de esta temporada sería algo vinculado con el transporte público de EE.UU. es cierto. Vaughn nos deja en claro que será un tipo de negocios y de armas tomar. Kitsch claramente será temperamental y después de ver a McAdams yendo al frente de un equipo conformado por los otros dos protagonistas, podemos concluir que ella será la líder y quien aporte ese manto de cordura y frialdad necesarios. Y si de cordura y frialdad hablamos, ¿qué decir de Colin Farrell? Claramente, THE True Detective. Esa corbata sureña, ese bigote. Esa manopla. Si teníamos dudas de Colin, ya están muy lejos.

True Detective debuta el 26 de junio. No hay forma de perderselo.



martes, 10 de febrero de 2015

El primer antihéroe

Hoy es muy común prender la TV (o la computadora) y ver personajes como Walter White, Don Draper, Rick Grimes, Dexter Morgan. Uno cocina metanfetamina y la comercializa para poder juntar dinero y así sostener a su familia y curar su cáncer. Otro es el director de una agencia de publicidad, es padre de familia pero lleva una doble vida. Ni hablar de los dos últimos: un sheriff dispuesto a todo para sobrevivir en medio de un apocalipsis zombie y un asesino serial con un código inalterable: solo matar tipos malos.

Son antihéroes. Hombres de dudosa moral, de ambigua moral. Y todos son los protagonistas de series que desatan pasiones en todo el mundo y hacen explotar el rating y los clicks. Pero hubo un momento en la historia de la TV en dónde estos tipos no tenían lugar en las pantallas y para allanar ese camino fue necesario una conjunción perfecta, un cruce entre una idea y un lugar. Un show que tenga de protagonista a un mafioso de New Jersey que, acomplejado por una complicada relación con su madre, tenga que recurrir a una psiquiatra para poder seguir adelante con su familia y su “trabajo”. Esa era la idea, y el lugar era HBO. Que para ese momento, año 1999, todavía no había desarrollado programación original de alto impacto e hizo todo lo posible para  lograr que el protagonista fuese un poco más querible para su futura audiencia. 


Sólo encontraron negativas por parte de David Chase, Showrunner de The Sopranos, un escritor que cansado de pasearse por cuartos de guionistas escribiendo para programas de poca monta se tomó el trabajo de crear la serie que siempre había querido ver. Y lo logró.


El protagonista de esa serie fue Tony Soprano (James Gandolfini). De pie señores, palabra mayor. El primer antihéroe y quién dio inicio a la nueva edad dorada de la TV. La era de las ideas originales en las series y pocas en el cine. La era de la complejidad, no más personajes unidimensionales. No más buenos y malos. A lo largo de ocho años Los Sopranos se mantuvo en el aire de HBO y ayudó a la cadena a desarrollar más programación original a tono como True Blood y Six Feet Under y The Wire.
El experimento exitoso de Tony fue el que abrió los ojos a otros escritores a animarse a escribir ese tipo de historias y a las cadenas a correr algún que otro riesgo.


Y como frutilla del postre, David Chase terminó Los Soprano fiel a la forma que comenzó la serie, es decir, sin seguir ningún libro de reglas. A continuación dos videos que explican el genial y polémico final.



True Detective # 4 “Who goes there”

True Detective: un show que para su forma siguió una línea clásica y terminó sobresaliendo por su contenido original y de alta calidad.


¿Cómo es eso? Un show de dos policías antagónicos entre sí: uno ve blanco, el otro ve negro; uno es supersticioso, el otro realista; uno lleva una vida convencional, el otro bordea los límites. Hasta ahí se ve la fórmula que ya se utilizó en miles de películas y programas de televisión. Lo genial de True Detective radica en el cómo de las cosas. Buenos personajes, buen guión (a cargo del novelista Nic Pizzolatto) y mejor dirección, esta última en manos de Cary Fukunaga, quién le otrogó un enfoque cinematográfico a la serie.


Y parte de la justificación radica en los minutos finales del cuarto episodio de su primera temporada, “Who goes there”, particularmente, en 6 minutos. Rust Cohle se infiltra en una banda de motoqueros, quienes para poder confiar en él le piden que los acompañe en una misión para efectuar un robo de drogas en un housing project. Por supuesto, las cosas salen mal pero Cohle logra escapar de la situación llevándose al líder de la banda, Ginger, de rehén. Cohle arrastra a Ginger por todo el housing projectAtraviesa casas, jardines, personas. Pelea, se cae, se levanta. Y de repente nos damos cuenta de que nunca hubo un solo corte: Fukunaga se mandó un plano secuencia coreografiado de 6 minutos de pura acción. Una de las cosas que más me asombró saber fue que sólo se realizó una toma (a pesar de que se debió ensayar hasta el hartazgo).

Me resultó interesante que a medida que repetía una y otra vez esa secuencia para analizarla, no podía dejar de pensar en la notoria influencia del storytelling utilizado en video juegos y particularmente en la saga GTA. Una vez más el cine y la TV buscan referencias en los videojuegos y el resultado es más que convincente.


Desde ese episodio True Detective solo siguió en ascenso y no tuvo techo. Ojalá se repita en su segunda temporada.